domingo, 23 de febrero de 2014

Este es un post de José Grande, publicado en el grupo "AMIGOS DE LA LÍRICA" de Facebook, hoy 24 de Febrero de 2014.

En estas fechas se están dando a conocer las programaciones de las diversas temporadas en diferentes teatros y entidades de todo el territorio nacional. Es justo reconocerles el mérito que tienen para poder sacar,en estos tiempos de crisis económica y cultural, adelante sus temporadas, a pesar de todos los recortes que han tenido que hacer.
Pero hay algo que cada año me sigue llamando la atención en esas programaciones; y es el hecho de la relativa poca presencia de cantantes españoles en los papeles principales de las óperas.
Aclaro que no tengo nada contra los cantantes extranjeros, faltaría más; yo nunca iré contra el principio de la universalidad del arte, que es la base de la actividad cultural.
Pero hay algunas cosas que no entiendo tal y como está la situación actual. Por ejemplo, no entiendo que los teatros públicos, sostenidos con fondos que pagamos entre todos los españoles, no tengan especial interés en que los cantantes principales y los directores musicales y de escena sean mayoritariamente españoles. A fin de cuentas parece que les debería interesar que el dinero público se destinase prioritariamente a los nacionales antes que a foráneos.
Y tampoco entiendo cómo los cantantes españoles, no luchan por limitar el número de extranjeros que puedan participar en las producciones pagadas, en todo o en una gran parte, con fondos públicos. El sector no está unido, no hay una unión profesional efectiva (como sí hay en otros sectores del mundo artístico y que en éste todo el mundo echa de menos) pero todo el mundo se queja en privado por la situación.
A la vez, quizás hay cierto snobismo entre algunos programadores, que se creen que lo de fuera vende más que lo español. Pues no, la realidad es otra, lo español vende fuera y en cambio no se vende en España.
España siempre ha sido históricamente una cantera inagotable de grandes cantantes; y hoy parece que nos olvidamos de eso. Hay muchos cantantes que tienen que irse fuera para hacer carrera y después volver a casa como triunfadores, porque dentro no han tenido oportunidades. Y eso nos debe llevar a reflexionar sobre el gran patrimonio cultural que representa el mundo lírico para nuestro país. Se habla mucho y se potencian, desde todas las instancias, por ejemplo de Goya, Velázquez, Picasso y tantos otros; y poca relevancia se da a Kraus, Caballé, Fleta, Berganza, Lavirgen y otros muchos, por citar a algunos. Diferente trato a grandes artistas cuando todos forman parte de nuestro patrimonio cultural y han contribuido y contribuyen a esa llamada "marca España".
Ya sé que hay libre circulación de profesionales en la Unión Europea, ya sé que hay globalización (sobre la que podríamos hablar mucho), que todo eso está muy bien. Pero yo me pregunto si no podremos adoptar medidas para favorecer a nuestros cantantes de manera efectiva y si los cantantes españoles no podrán unirse claramente para regular unas condiciones mínimas, o si las autoridades públicas no serían capaces de hacer un código ético de obligado cumplimiento para los teatros y entidades sostenidas mayoritariamente con fondos públicos que vele por un papel preponderante de los artistas de aquí.
Seguramente algunos artistas de fama internacional, que lean esto, no lo considerarán importante, pero la inmensa mayoría de artistas que no tienen esa fama entenderán lo que expreso y reflexionarán sobre ello.
Esta es una reflexión de una noche en la que un café, tomado a una hora tardía, ha decidido que el sueño tiene que esperar. Disculpad la lata que os he dado, pero en mi casa duerme todo el mundo y no les voy a despertar con mis cosas. Un abrazo.

martes, 11 de febrero de 2014

NO HAY MEJOR LECCIÓN QUE PONERSE UNA A CANTAR...

No hay mejor lección que ponerse una a cantar...

Sobre todo cuando una, no es cantante. Ni por talento, ni por conocimiento total. Sólo cuatro experiencias que no completan una trayectoria vocal.

Me acuerdo desde que era muy niña que mi profesora de piano me decía: "esto, lo tienes que solfear como si lo estuvieras cantando "

Y luego mi profe de Piano, Beata, aquí en Madrid, me decía: "esta frase la tienes que cantar ... imagina a Chopin, gran amigo de Bellini... toda su música para piano es lirismo puro ! "

Quien también hablaba de cantar pero a través de los demás instrumentos, era Luis Rego.

Luis venía un día, y te traía a la clase que comenzaba a las 4 en punto, la ristra de objetos imposibles tales como: caleidoscopio, el último grito en aparatejos electrónicos que te medían la acústica de una sala, basada en el tanto por ciento de humedad de la misma... miles de partituras que parecían pergaminos de una biblioteca recóndita de Escocia en pleno siglo XV... las ochentamil llaves de su casa, la casa de su hermana, las llaves de varios armarios, de la clase de cámara... bolígrafos... caramelos...

Y le encantaba enseñar todos esos artilugios... pero como comenzaba por hablarte de tal o cual persona: que si Maurice Ravel. que si Rafael Orozco, Cubiles... que si fulano, sutano, mengano o mengana... que también las había: como su amiga Montserrat Caballé. la Berganza, ...

Yo la verdad, me perdía con tanto nombre. Pero para cada uno había un lazo que unía el artilugio y dicho personaje o persona... y luego lo hilvanaba con esa gracia muy peculiar de Luis, con algún pasaje de la Sonata de Poulenc para Clarinete y Piano o algún pasaje del Quinteto para Piano de Schumman... cada una de esas personas estaban vivitas y coleando, ahí, a nuestro lado en ese u otro compás...

Quién te dice a ti que tienes que hacer los mismos fraseos que hace un violín si lo que aparece en la partitura es un "pizzicato"... ?

Mis compañeros y los chavales a los que instruyo, saben de lo que hablo. Vamos!... que pinzas una cuerda con los dos dedos más fuertes... excepto el pulgar... pero héte aquí el dilema!

Tu vas y haces un pizzicato en el piano y suena: "toc"... en la cuerda suena: "to-ooo-oc"... ESO DURA NANO FRACCIONES de SEGUNDO!

Si  a esto, el "pizziperro", como lo llamaba Rego, le añadías el "vibrato" típico de la cuerda... lo que se oía era un cuerpo sonoro... tipo... catedral de sonidos!!. PERO OJO: SIGUE SIENDO UN PIZZIPERRO!

Cómo te quedas?

Cómo lo articulas en el piano?... ese triste instrumento que no se sabe si es de percusión y cuerda o cuerda bajo la presión de la percu... el caso es que como suena tan árido...

Pues con el milagro del pedal!!

Rego lo llamaba APAGADORES. Y por qué los llama así y no como simple y llanamente se les conoce por Pedal?

Porque es verdad que, un piano, en estado CERO de acción, el apagador sujeta las cuerdas y no vibran.

Si sueltas dicho manubrio, las cuerdas del piano, quedan al aire.

Hay que ser un maestro del uso del apagador. Porque se puede poner un "apagador" total, medio, cuarto, tres cuartos, medio cuarto...

No lo flipo, compañeros. No.

Es así. Hay que tener el arte y el genio para saber usar ese apagador. A esto se suma el conocimiento del uso del apagador en Bach, en Beethoven, en Mozart, en Scriabin, en Ravel, en Schumman, en Chopin, en Bártók...

E imaginaros lo que proyecta un pizziperro un Clarinete, un Violín, una Trompeta, un Timbal...

Hay que ser el Clarinete, el Violín, la Trompeta, el Timbal!

Así que Rego, a mi, en ese Madrid de aquellos años... me dejó muerta y putrefacta. Porque su genialidad, me hacía perder la cabeza y mi integridad. Porque es como cuando tienes un momento de crisis y te pierdes... pero si luchas, si nadas contra corriente para salir a flote, te das cuenta de que lo que has recibido es MAGIA. Es el UNIVERSO. Es la GRANDEZA!

Siempre que te liberes y dejes que lo que suceda te invada... me refiero a que a veces luchar contracorriente sobre algo que no va bien en uno mismo, no sirve de nada; luchar por estar siempre bien, siempre enter@, provoca más rigidez... y más vale dejarse llevar y FLOTAR...Es decir: RENDIRSE porque luego viene la redención...Se trata nada más y nada menos que de un momento de terapia total!... de aceptar... te conviertes en ese Clarinete por unos momentos... articulas ese pizziperro y sinceramente, te fundes. ERES ESE CLARINETE!! Sientes cómo canta ese Clarinete ( Clarinete, Violín o lo que fuese )... trasciendes tu mismo y tu piano y te fundes en el otro instrumento sin perder tu impronta. Y llega la lucha por ser uno mismo... uno es el piano con su fraseo que se funde al de ese Violín o del Clarinete...! Lo pillais, compañeros?


Pues ahora... me ha dado por indagar en el canto en si. Porque es lo que somos: SERES ORGÁNICOS. Es respirar pero en el entretanto, organizar los sonidos "armoniosamente" como se dice por ahí... porque cantar es respirar armoniosamente... y si te toca ser feliz, cantas en base a esa felicidad. Si estás triste, en esa tristeza... si estás enfermo, si sufres miedo, angustia, cantas en todas esas emociones y sentimientos...Pero es otro capítulo que he de dejar por ahora y elaborarlo más tarde porque eso de cantar es harto complicado. Ahora estoy exhausta de tanto flipe... jejej








domingo, 9 de febrero de 2014

Cecilia Vargas Lizarraga pianista, músico, ayer, hoy y siempre

Hablar de mi como Cecilia Vargas Lizarraga, pianista, me resulta aburrido si no menciono a las personas pasadas y actuales que han contribuído y que a día de hoy lo siguen haciendo en mi formación y en mi especialidad como pianista...como músico. Además, me gustaría no abrir este blog con la única finalidad de insertar datos sobre mi formación o mi experiencia laboral y profesional en la música a través del piano como si fuera un curriculum vitae que si acaso, una empresa o una institución ni siquiera va a leer... me gustaría inclusive ir hablando de otros avatares, experiencias, acontecimientos y por supuesto, personas que a día de hoy siguen siendo parte importante en mi vida.

Inicié los estudios primarios en un colegio Norteamericano en Lima-Perú, mi ciudad natal. Allí me crié y gracias a mi madre, Doña Graciela Lizarraga Chavez, impulsó el deseo por un lado de ella, no lo puedo negar, y luego porque a mi me resultó asequible, de tocar el piano.

Me contaba Graciela, que cruzaba las punas de la cordillera, haciendo varios grados bajo cero a las 6 am para poder asistir a sus clases de piano con Doña Day Gine Rattec, antes de ir al colegio para así recibir su hora de clase, cargando sus partituras ...y lo hacía con tal entusiasmo que se le olvidaba ese frío...y la no muy alentadora disposición de su madre: mi abuela para algún día, soñar con tocar el piano por aquí y por allá...sin imaginar que jamás se dedicaría a la música, sino a la Psicología Clínica y a la Deportiva...

Day Gine por lo tanto se encargó de instruírme, tanto en el piano, en la lectura musical y más tarde en el Violín... de hacerme estudiar de memoria unos monólogos interminables previos a cada concierto... y de tocar de memoria siempre.

En mi etapa de colegio, siempre andaba metida en cualquier "fregado" que tuviera que relación con el teatro, con la música, con la danza... de hecho pertenecí al Coro del colegio Mater Admirabilis...!

Comencé a ofrecer recitales a muy temprana edad. Mi profesora parecía no ver dificultad técnica alguna en las obras para piano que me encargaba estudiar porque a los 9 años ya me había tocado todas las Rapsodias de Liszt, varios Bach-Busoni, estudios de Alkan, Chopin, varias Sonatas de Beethoven, de Mozart, de Haydn, más repertorio de Chopin, más Bach, Schubert, Schumann... El primer recital de piano que ofrecí fue con 4 años llevando Sonatas de Mozart, Preludios y Fugas de Bach, estudios de Chopin y de Moscheles... en fin.

A mi madre ya le rondaba la idea en la cabeza de salir de Perú... sin pensar en que la cosa por esos años se estaba comenzando a poner fea. Lo que luego ocurrió fue que ella sufrió amenazas por parte de estudiantes " de la Izquierda más radical" de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos... y entre que ya lo tenía muy claro sobre su futuro fuera de su tierra y porque quería un mundo mejor para mi, cogimos el petate y nos vinimos a Madrid.

Graciela, no perdió ni un solo instante y me matriculó en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Y siempre proporcionó todos los medios para que yo nunca dejara de tocar el piano.

Han pasado muchos profesores por mi etapa estudiantil del Conservatorio pero ahora esa larga lista no es pertinente. Aunque sí menciono a aquellos quienes realmente he sentido que me han instruído, me han enseñado y me han influído y/o han provocado un cambio, un cisma en cada periodo de mi etapa de estudiante.

Mi profesora de Piano para empezar: Doña Beata Monstavicius, Lituana de origen y alumna directa de Rudolf Ganz ( discípulo directo a su vez de Liszt y de Busoni ) en Estados Unidos, de Lazar Lévy y de Marcelle Heucklin en Paris. Una mujer exquisita, elegante, que hablaba 6 idiomas. Fue mi maestra durante más de 10 años. La mejor y más grande profesora que he tenido el orgullo de tener.

Don Luis Rego, discípulo directo de  José Cubiles, entre otros, a quien primero lo conocí en los tribunales de examen de Música de Cámara y quien posteriormente fue mi maestro. Un maestro del piano, un conocedor sin límite de todo tipo de repertorio camerístico y pianístico y como no podía ser de otra manera: orquestal...un hombre cargado de sabiduría, de experiencia, de talento.

Don Emilio Molina, Catedrático de Acompañamiento, Improvisación y Transporte. Con él me dio más de un ataque de histeria, o de sentir que no sabía nada y de sentirme ridícula muchas veces puesto que sólo era "pianista". El me abrió los ojos a otras realidades del piano como instrumento no sólo solista, sino orquestal y grupal... de conocer a fondo la partitura y de acercarme a la Dirección de Orquesta.

Pasé por la Academia Superior de Música de Budapest ( Hungría ) durante 14 meses. Tengo el recuerdo de una ciudad totalmente bohemia, donde los músicos, los instrumentistas, compositores, los estudiantes entre si, son venerados por la sociedad... Oigan esto: disfruté de no poder asistir A LA VEZ a 14 conciertos por día... y quedarme con alguno que en ese momento me podía permitir... no sólo conciertos de piano: cámara, Ópera, Conciertos con Orquesta... todo el repertorio clásico posible. Fue increíble. Como también fue increíble el levantarse a las 6 am para tener la clase de Piano o de Música de Cámara a las 8 am con 14 grados bajo cero... pero eso eran nimiedades al lado de toda la vorágine cultural de esta ciudad.

Conseguí mi titulación como Profesor Superior de Piano y Profesor Superior de Música de Cámara por el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid después de volver de Budapest. Conseguí el Premio de Honor Fin de Carrera en Música de Cámara con Piano, habiendo tocado tanto en conciertos como cursos, un repertorio extenso de Música de Cámara: en talleres, seminarios, más conciertos, dúos, tríos, cuartetos, quintetos, etc... y con ellos bajo el brazo, me presenté a las oposiciones de 1992 como Pianista Acompañante. Mi primer destino nada más realizar dicho examen fue el Conservatorio de Gijón.

Fueron todas esas personas, todos los profesores, el equipo directivo que contribuyeron a mi ahora sí: formación como PROFESIONAL a quienes les debo decir: GRACIAS!... La larga lista de Profesores no la incluyo porque se me ha olvidado algún que otro apellido y no me gustaría hacer un feo si se me olvida mencionar a alguno. Pero esos tres años allí en esa maravillosa ciudad, me dieron más y más fuerza y confianza una vez que volví a Madrid en 1995.

Lo bueno es que no estuve cambiando deliberadamente tanto de Centro. Estuve durante 5 años en el Conservatorio, antiguamente llamado "Angel Arias Maceín", del cual no tengo un recuerdo ni bueno ni malo. Me queda el recuerdo de un Conservatorio con bastantes problemas de gestión y de organización... aunque sí he de agradecer a Don Pedro Luis Domingo, compañero de Solfeo de dicho centro, director de orquesta, pianista, violinista y compositor quien me introdujo en el mundo de la Zarzuela. Gracias a él recibí el primer aprendizaje de leer "prima vista" todas las partituras de zarzuela que se me ponían delante, saber acompañar a cantantes, unas veces amateurs, otras profesionales. Gracias a él es que comencé a ser un poco más conocida en el circuito de pianistas repertoristas de cantantes.

Si bien es cierto que no he dejado de formarme, asisitiendo a Cursos, Seminarios, Talleres y demás no sólo sobre la técnica pianística, sino también en el mundo del Jazz, la Improvisación, la Música de Cámara, la Big Band, etc y etc... cuando pedí el traslado al Conservatorio Joaquin Turina en el año 2000, tuve el verdadero placer de conocer de nuevo a un músico brillante y un gran maestro: Don Andrés Zarzo. Y varios años más tarde decidí hacer el curso básico de Dirección de Orquesta con él.

He de mencionar a tres personas que desde otro plano, han contribuído y aún puedo decir que me están influyendo porque es así como lo siento, para conocer aún más la Escena. Tanto la teatral como la Lírica.

Don Miguel Angel Arqued, pianista, maestro repetidor del Teatro Real, un muchacho joven que un día mediante llamada telefónica, confió en mi para seguir haciendo ensayos tanto de Ópera como de Zarzuela y de seguir haciéndome conocer en estos ámbitos del teatro.

Doña Carmen Dólera, una señora de la escena, actriz y directora de escena. Una Valenciana entregada a su arte. Es ella quien me ha picado en la curiosidad para indagar más en el teatro y en el teatro Español en concreto. Ella me ha dado las oportunidades de ser pianista de sus producciones y he aprendido y sigo aprendiendo en cada uno de sus ensayos, montajes, estrenos. La conocí durante el verano de 2012 cuando estábamos participando en el teatro Alcázar-Cofidis ofreciendo " Agua, azucarillos y aguardiente ", " La Verbena de la Paloma " y la " Tabernera del Puerto " con roles protagónicos en las tres zarzuelas.

Y gracias a otras personas, y a otros compañeros es que he podido hacer música. He seguido con la zarzuela y la ópera. Y he conocido a gente buena, con ganas de subirse a los escenarios a pesar de que a día de hoy ni obtienen un sueldo digno ni reciben un buen trato ni por parte de empresarios ni de directores de escena pero siguen vivos gracias a la ilusión de cantar o de ponerse en la piel del personaje que asumen. A todos ellos, mi reconocimiento y gratitud.

Tengo el privilegio y la suerte de seguir estando en los escenarios así como de compaginarlo con la enseñanza. y sigo haciéndolo, aunque no niego que esto del teatro, me tira. Me tira todo el cuerpo de artistas que cantan, actúan, bailan ... recorrer ciudades para hacer música, teatro... arte en definitiva. Esto es lo que quiero seguir haciendo y será así. No sé si luego toca volver a marchar de España... pero hoy, es un momento importante y he de disfrutarlo al máximo.