lunes, 20 de julio de 2015

COMPROMISO







Hoy me soñé contigo de nuevo. Ha sido un sueño de final de etapa y nuevo camino a tomar. Muerte y resurrección, dejando atrás a gente con la que ya no tendré nada que ver probablemente en este plano: mis antiguos compañeros de teatro, estudiantes del conservatorio, profesores, ex-amigos... Todos iban camino a un lugar en el que iban a morir. Yo también. Tenía miedo pero al mismo tiempo asumí el reto de cerrar los ojos para siempre. Seguía caminando de estancia en estancia, de pasillo en pasillo hasta que llegué a una gran piscina y me metí en ella.


  De repente...salgo de esta gran piscina donde ya había gente muriendo. Nadé como pude. Salí hacia una especie de pasillo largo de un edificio antiguo...se abrió el cielo. Era de día. La gente entraba y entraba, hombres, mujeres, niños...algunos se quedaron descolgados en ese camino hacia una muerte...por ejemplo una señora con su hija. Ambas estaban con la mirada perdida, como si no supieran dónde estaban ni lo que habían hecho. Casi con mirada de arrepentimiento. Yo recuperé la conciencia, Estaba semidesnuda y húmeda. Las dos mujeres, madre e hija, iban vestidas. Eran dos mujeres chinas. Les pregunté dónde había un teléfono. Necesitaba hablar contigo. Y encontrar algo de ropa. Me acompañaron a una estancia con muebles, las ventanas abiertas, las puertas también. Te llamé. Me contestó una mujer, debía ser una de tus amigas. Me dijo que esperara, que te avisaba para coger mi llamada. Quedé esperando a que me contestaras...pasaban los minutos y nada. Apareciste por la puerta de mi izquierda. Ibas vestida con una especie de bata de dormir o de baño. Dejé el teléfono y nos abrazamos. Y te dije que te prometía seguir viviendo por ti. Y tu me prometiste que también ibas a seguir viviendo por mi.

Las dos asumimos el compromiso REAL de seguir viviendo. Lo cual es imposible aparentemente porque tu ya no estás en este plano en el que vivo yo. Pero el abrazo y las palabras que nos dijimos fueron sólidas, reales, verdaderas. Y eso me ha dado mucha seguridad. Y a ti también porque lo vi en tu mirada y en tu sonrisa. Te vi por primera vez como esa niña que deseaba vivir al máximo.